Los iluminados y el ejercicio responsable de la política.

Hace unos meses demostró UPyD en Andalucía que otra forma de hacer política es posible. Navegando por las redes me topé hace un par de días con la noticia que emitió Canal Sur sobre el inicio de la campaña de recogida de firmas en apoyo de la iniciativa legislativa popular de reforma de la ley electoral en Andalucía y alguien había escrito que se cumplía un año de aquel inicio. Se me vinieron a la cabeza numerosos recuerdos del intenso trabajo y la enorme ilusión con la que afrontamos, hace solo un año, el inicio de la recogida de firmas.

Hace un año.

Recuerdo perfectamente cómo se iniciaba la cuenta atrás del plazo que se nos dio para recoger las 40.000 firmas y cómo ese reloj avanzaba sin parar, mientras pasaban los días y los palos en la rueda se sucedían. Que si hay que tener fedatarios debidamente inscritos, que si hay que imprimir los pliegos de firmas, que si hay que coordinar la campaña por toda Andalucía… y así, casi sin darnos cuenta, estábamos recogiendo firmas de ciudadanos a los que explicábamos por qué es tan importante cambiar la ley electoral en Andalucía.

Confieso a estas alturas que llegamos a preocuparnos porque parecía que nunca llegarían esas 40.000 firmas para poder llevar al Parlamento andaluz una iniciativa de la calle. Pero lo cierto y verdad es que, cuando calculábamos estar rondando las 40.000, nos plantamos con 18.000 firmas más. Toda una sorpresa que supuso el mayor premio para los incansables compañeros de UPyD que salieron a la calle a tan ardua tarea: recoger firmas en un tiempo en el que la política está tan denostada.

El premio gordo fue el de hacer historia. Llevamos al Parlamento 58.000 firmas de ciudadanos que quieren cambiar las cosas y que quisieron retratarse. Una revolución democrática en toda regla, la expresión máxima de la participación directa de la ciudadanía en la política a través de un instrumento creado, en principio, para llevar la voz de la calle al Parlamento: el escaño 110.

Pero aquello resultó una farsa, y de todos es conocido. El escaño 110 demostró ser un artilugio mediático y el Parlamento demostró ser un patio de vecinas.

Pero de no haber sido por UPyD, por los cientos de compañeros que patearon las calles y por los 58.000 valientes que dieron un paso al frente plasmando su firma en aquellos pliegos, no los habríamos puesto en evidencia.

Se puso en evidencia el escaño 110, tanto por su inutilidad, como por lo complejo de su funcionamiento. Recordemos que se votaba “someter a la consideración de la cámara el texto de la ILP”, nada más. Y aún así, PP y PSOE votaron en contra. No quisieron ni “considerar” ese texto avalado por 58.000 andaluces.

Y no sólo PP y PSOE se pusieron en evidencia (la propia Mar Moreno enmudeció en su réplica, probablemente porque no tenía mucho más que decir); también IU evidenció la pantomima, prometiendo poner en marcha una “mesa de trabajo” sobre la reforma de la ley electoral en Andalucía, “después de verano”. Seguimos esperando y esperando nos quedaremos, me temo.

Pero lo más grave que se puso en evidencia fue el desprecio de sus Señorías a lo que se les decía desde el escaño 110. Unos chateaban con el móvil, otros charlaban entre ellos, y una imbécil, desde su escaño de la bancada popular, se despidió con un “adiós, iluminado”.

Pues eso. Iluminado por decir en el Parlamento lo que nadie hasta la fecha ha dicho; por reprochar a PP, PSOE e IU que desprecien a los ciudadanos y sólo se pongan de acuerdo cuando toca subirse el sueldo. Iluminado por exigir seriedad en el ejercicio de la política, transparencia y regeneración democrática. Lo que me ilumina, sin duda, es un proyecto regenerador, un partido necesario en nuestro país y con las ideas claras, que no se pliega ni ante el terrorismo ni ante los chantajes del bipartidismo; que renuncia a dietas, privilegios y prebendas mientras el resto mira para otro lado; que quiere que la separación de poderes sea una realidad y que se castigue la corrupción, que se acaben los aforamientos y los indultos a los políticos corruptos… que tiene el valor de salir a la calle, recoger 58.000 firmas y cumplir el compromiso adquirido con la ciudadanía de llevar ese texto al Parlamento andaluz.

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Una respuesta a Los iluminados y el ejercicio responsable de la política.

  1. ¡Ánimo, Martín! A veces se olvida que la labor política es también una tarea pedagógica. Me temo que en nuestra Andalucía está haciendo falta no sólo una política distinta, sino también, previamente y a la vez, una profunda labor de pedagogía.

    Aunque sólo fuera por eso, por “iluminar” a más de uno, ya merecería la pena el proyecto de UPyD. Alguien tiene que hacer de contrapunto a la “imbecilidad” e ignorancia reinante.

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